Un forense estaba trabajando de noche. Le tocaba examinar el cuerpo del señor Álvarez antes de ser incinerado y descubrió algo increíble.
El señor Álvarez tenía el pene más grande que jamás hubiera visto el forense.
El forense pensó “Lo siento señor Álvarez, no puedo permitir que se le incinere con semejante pene, debe guardarse para la posteridad”. Así que el forense lo amputó, lo empaquetó en una caja y se lo llevó a su casa.
“Tengo algo que enseñarte, vas a alucinar”, le dijo a su mujer mientras abría la caja.
“Oh Dios mío”, exclamó la mujer.
“Álvarez ha muerto!”
Gracias por el aporte Verónica















